Por Natalia Gomez Peña y Lyndal Rowlands
Desde octubre, más de un millón de chilenos, en un país de solo 18 millones, marcharon exigiendo mayor equidad y justicia social. El Gobierno de Piñera respondió imponiendo toques de queda casi de inmediato y enviando a los militares a las calles. La creciente desigualdad en Chile se vio exacerbada por la peor sequía en 70 años en un país donde el agua está totalmente privatizada.
Cuando la sociedad civil chilena pidió al Gobierno que retirara a los militares de las calles, antes de organizar la conferencia crucial sobre el cambio climático de la COP de la ONU de este año, la administración de Piñera respondió en su lugar cancelando la cita en el país. La decisión ha sido rechazada por todos los que durante todo el año han trabajado en torno a la plataforma de la Cumbre Social por la Acción Climática, un espacio alternativo al evento, y que a pesar de todo continuará realizándose en Santiago durante los días previstos.
