JAPÓN: ‘La vulnerabilidad de las personas en situación de calle es el resultado de la exclusión incorporada en la sociedad contemporánea’

CIVICUS conversa con CIVICUS Tsubasa Yuki, del Centro de Apoyo Moyai para la Vida Independiente (Moyai Support Centre for Independent Living) sobre la situación de las personas en situación de calle durante la pandemia del COVID19 en Japón. Fundado en 2001, el Centro de Apoyo Moyai apoya a personas en situación de calle creando un espacio comunitario y proporcionando asesoramiento y garantías de alquiler para quienes buscan vivienda.

En Japón es ilegal pedir dinero en la calle y hay poca simpatía hacia las personas sin hogar, que a menudo son vistas en forma estereotipada, como personas que huyen de deudas de juego. En Tokio, los preparativos para los juegos Olímpicos, originalmente planeados para 2020 pero ahora postergados para 2021, resultaron en el desmantelamiento de las carpas de personas en situación de calle ubicadas cerca de estaciones de trenes y parques. En el contexto de la pandemia del COVID-19, el Centro de Apoyo Moyai lanzó un petitorio en línea para pedir autorización a los organizadores de las Olimpíadas de Tokio y al gobierno de la ciudad para usar la Villa Olímpica como refugio para personas en situación de calle.

Tsubasa Yuki

¿Puedes contarnos acerca del trabajo del Centro de Apoyo Moyai para la Vida Independiente?

Nuestros tenemos tres tipos de programas de apoyo a personas en situación de calle, la mayoría de los cuales no son exclusivos para personas en situación de calle. En primer lugar, tenemos un servicio de consultoría, Seikatsu-Soudan. Todos los martes alrededor de veinte personas visitan nuestras oficinas en busca de ayuda inmediata. En muchos casos son personas con muchas carencias y necesitan asistencia pública. En esos casos nosotros les damos información precisa acerca de los servicios de asistencia social y los ayudamos a preparar sus solicitudes de apoyo.

En segundo lugar, a las personas en situación de calle que están buscando vivienda les damos garantías de alquiler. Luego de que solicita asistencia pública, la gente suele ser enviada a refugios y luego comienza a buscar apartamento, y ahí es donde entramos nosotros. Hemos proporcionado garantías de alquiler a más de 2.000. Sin embargo, recientemente se han vuelto más comunes los seguros emitidos por empresas privadas. De modo que a las personas que nos visitan les recomendamos que, si pueden, usen esas empresas, y ocasionalmente nuestros representantes dejan sus números de teléfonos como contacto de emergencia cuando la gente solicita un seguro privado.

En tercer lugar, tenemos un espacio comunitario. Suele ocurrir que incluso después de conseguir vivienda, cuando sale de su casa la gente que estuvo antes en situación de calle no tiene otro lugar adonde ir. Por eso nosotros tenemos una cafetería, el Café Komorebi, que abre todos los sábados. El café es manejado por nuestro staff y muchos voluntarios, entre ellos gente que anteriormente estuvo en situación de calle. Desafortunadamente, en este momento el café está cerrado debido a la pandemia del COVID-19.

¿Cuál era la situación de las personas en situación de calle en Japón antes de la pandemia?

Es posible identificar algunas tendencias. En Tokio, y probablemente en otras ciudades japonesas, hay por lo menos 1.000 personas que duermen en la calle, la mayoría de las cuales son hombres relativamente mayores, con una edad promedio de 55 años. Generalmente combinan múltiples estrategias de supervivencia: consiguen trabajos puntuales por el día u otras ocupaciones informales, buscan comida de la basura o comen en comedores comunitarios. En la capital, el Gobierno Metropolitano de Tokio (GMT) tiene un programa de empleo público en el cual las personas en situación de calle pueden obtener un ingreso mensual de 20.000 yen en efectivo (unos 190 dólares estadounidenses). Las personas que duermen en la calle son en su mayoría hombres solos, pero muchos de ellos integran una especie de comunidad en la cual comparten información útil, y aunque con menos frecuencia, también oportunidades de empleo.

Además de las personas que duermen en la calle, al menos otras 4.000 personas pasan la noche en cibercafés y otros espacios cerrados. Muchos de ellos trabajan en los segmentos más inseguros del mercado de trabajo. Generalmente son personal de limpieza o de seguridad, obreros de la construcción o empleados de transporte. Aunque podría parecer que tienen una situación de vivienda más segura que quienes duermen en la calle, la verdad es que los cibercafés están separados en compartimentos y usualmente estas personas no tienen siquiera una comunidad de pertenencia.

¿Qué desafíos específicos enfrentan las personas en situación de calle durante la pandemia?

Lo más llamativo es que muchas organizaciones religiosas y comunitarias y otros grupos han suspendido las ollas populares por temor a propagar el virus. Esto ha afectado la capacidad de las personas que duermen en la calle de conseguir suficiente alimento e información necesaria sobre el virus y los servicios públicos disponibles para ellas.

A su vez, los servicios de empleo público se interrumpieron en abril de 2020. En consecuencia, las personas en situación de calle han perdido su principal fuente de ingresos. El ingreso en efectivo procedente del sector informal de la economía, incluido el derivado de la recolección y separación de residuos, ha disminuido debido a las medidas de cuarentena.

En abril, el GMT solicitó a las empresas en el sector de servicios que suspendieran sus actividades. También se pidió que dejaran de operar los cibercafés y otros establecimientos similares. Aunque no era legalmente obligatorio, muchas empresas siguieron las recomendaciones y medidas. En consecuencia, la gente que dormía en los cibercafés ha perdido sus refugios. Muchos de ellos también han perdido sus trabajos e ingresos debido al declive económico provocado por las políticas de cuarentena.

¿De qué manera han respondido a la situación el Centro de Apoyo Moyai y otras organizaciones de la sociedad civil (OSC)?

Muchas OSC también han tenido que suspender sus actividades. Nosotros cerramos nuestro café en abril de 2020, pero al mismo tiempo hemos extendido nuestro servicio de asesoramiento. Actualmente, además de seguir brindando el servicio de asesoramiento de los martes, hemos establecido un comedor comunitario, Shinjuku Gohan Plus. Solamente en abril hemos distribuido más de 600 viandas de comida y asesorado a más de 150 personas.

Además de proporcionar servicios directos a personas necesitadas, hemos lanzado un petitorio para que nos dejen usar la Villa Olímpica, preparada para las Olimpíadas de Tokio de 2021, como refugio durante la pandemia del COVID-19. Hasta ahora, el petitorio ha recolectado más de 50.000 firmas.

Durante la pandemia, el GMT puso a disponibilidad 2.000 cuartos de hoteles como refugio para la gente que fue expulsada de los cibercafés, y más de 800 personas los han estado usando. Pero no queda claro si esta política se va a extender en el tiempo después del final del estado de emergencia. La Villa Olímpica podría ser el próximo lugar de destino para esta gente.

En julio y agosto de 2020 tendremos elecciones para el GMT. Estamos tratando de afrontar la escasez de refugios decentes para las personas en situación de calle poniendo a este problema entre los principales temas de agenda para la próxima elección de gobernador de Tokio. Dadas sus conexiones tanto con las Olimpíadas como con el COVID-19, el tema está llamando la atención de mucha gente dentro y fuera de Tokio. De modo que estamos planeando presentar un petitorio y una carta abierta a los candidatos para estas elecciones. Así estarán obligados a expresar sus opiniones sobre el tema de las personas sin vivienda en Tokio.

Sin embargo, entendemos que estas son soluciones temporarias. Tanto los hoteles como la Villa Olímpica serían refugios temporarios en el mejor de los casos. El siguiente paso para nosotros es apoyar a las personas en situación de calle para que puedan conseguir una vivienda, es decir, un apartamento propio. Esto es un desafío incluso para quienes han solicitado con éxito y han recibido asistencia pública. Estamos tratando de acercarnos a ellos y apoyándolos en su búsqueda de apartamento.

Pero esto no lo podemos hacer las OSC solas. La transición de refugios a apartamentos solo puede ser llevada a cabo de manera exitosa con la colaboración de propietarios y administradores conscientes y con buena voluntad. De modo que el próximo objetivo, tanto para las OSC como para las entidades públicas, debe ser ganarse su apoyo.

¿Qué lecciones has aprendido hasta ahora sobre el COVID-19 y sus impactos sobre las personas en situación de calle?

La situación actual ha dejado en evidencia que los comedores comunitarios y otras actividades voluntarias juegan un rol vital en tanto que centros de información para las personas que carecen de vivienda, y especialmente para las que duermen en la calle. Las personas en esa situación tienen poco acceso a información importante sobre el COVID-19 y a las políticas y servicios vinculados con la pandemia. Algunas se informan por la radio o los periódicos, pero estos medios no están disponibles para todas las personas que duermen en la calle. Por lo tanto, las actividades voluntarias son casi la única fuente de información validada a la cual muchas de ellas tienen acceso.

Asimismo, aunque es sabido que las personas en situación de calle son particularmente vulnerables en contextos de desastre, cabe resaltar que estas personas, junto con las empleadas en trabajos inseguros, han sido las primeras y las más afectadas por la pandemia. Puede que las medidas de cuarentena sean las estrategias más efectivas contra la pandemia, pero presuponen que la gente tiene una vivienda asegurada y cuenta con cierto monto de ahorros. Para quienes no tienen ni ahorros ni vivienda y empleo asegurados, es casi imposible cumplir con las medidas. Además, las personas en situación de calle no son elegibles para ninguna de las formas de compensación o ingreso suplementario temporario que están disponibles para otras personas. La vulnerabilidad de las personas en situación de calle es el resultado de la exclusión incorporada en la sociedad japonesa contemporánea.

El espacio cívico en Japón es clasificado como ‘estrecho’ por el CIVICUS Monitor.

Contáctese con el Centro Moyai de Apoyo para la Vida Independiente a través de su sitio web.

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