En el día de los pueblos indígenas exigimos la liberación de una activista mexicana por el derecho a la tierra

En el Día de los Pueblos Indígenas, que se celebra este 9 de agosto, la alianza mundial de la sociedad civil CIVICUS insta a las autoridades mexicanas a liberar de forma inmediata e incondicional a la activista indígena por el derecho a la tierra Kenia Hernández, y a liberar a todos los activistas indígenas que se encuentran encarcelados por su labor de protección y defensa de los derechos humanos.

En el Día de los Pueblos Indígenas, que se celebra este 9 de agosto, la alianza mundial de la sociedad civil CIVICUS insta a las autoridades mexicanas a liberar de forma inmediata e incondicional a la activista indígena por el derecho a la tierra Kenia Hernández, y a liberar a todos los activistas indígenas que se encuentran encarcelados por su labor de protección y defensa de los derechos humanos.

En marzo de 2022, Kenia, de 32 años de edad, fue condenada a 11 años de prisión acusada de cargos falsos por motivos políticos relacionados con su trabajo como líder de Zapata Vive, una organización por el derecho a la tierra, y cofundadora del Movimiento Nacional por la Libertad de los Presos Políticos.

En octubre de 2020, Kenia fue detenida y encarcelada acusada injustamente de robo con agravantes tras haber dado presuntamente instrucciones a dos cómplices para que robaran dinero de una caseta de peaje durante una manifestación. El día de su puesta en libertad, volvió a ser detenida acusada de ataque a las vías de comunicación tras obstruir supuestamente los coches durante una protesta, y fue remitida a una prisión de máxima seguridad.

Durante el juicio injusto que se celebró contra Kenia, se le negó el acceso a la sala de vistas y se le impidió reunirse con su abogado de forma confidencial. Se enfrentó a discriminación por su origen indígena: el juez de primera instancia de Ecatepec, municipio situado al norte de Ciudad de México, frustró los esfuerzos de Kenia por encontrar un intérprete de su lengua materna, el amuzgo, a pesar de que éste es su derecho como persona indígena según la Constitución mexicana.  

Kenia también se ha enfrentado a discriminación por ser mujer y se ha visto afectada por prejuicios de género. Mientras estaba en prisión preventiva, el juez dijo que "no aplicaría una perspectiva de género a su decisión sobre el encarcelamiento, ya que ella era demasiado inteligente y no era lo suficientemente sumisa".

" El caso de Kenia es uno de los ejemplos más impactantes del mal uso del sistema de justicia penal contra una defensora de los derechos humanos por parte de un gobierno", ha declarado Antonio Lara Duque, abogado de derechos humanos del Centro de Derechos Humanos Zeferino Ladrillero (CDHZL), que protege a activistas y defensores de los derechos indígenas en México.

"Kenia ha sido discriminada por su condición de indígena amuzgo y por ser mujer. Su caso revela cómo el Estado mexicano castiga a todo aquel que se posiciona y levanta la voz. El cruel e injusto encarcelamiento de Kenia es gravemente preocupante porque revierte décadas de conquistas sociales duramente ganadas y frena enormemente la apertura del espacio democrático", continuó.

A CIVICUS también le preocupa que la detención de Kenia Hernández viole las Reglas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de las Reclusas, que exigen que las mujeres sean detenidas cerca de sus hogares y que se les dé prioridad a las sentencias no privativas de libertad. El encarcelamiento de Kenia en una prisión de máxima seguridad en Coatlán del Río, estado de Morelos, socava las reglas de la ONU y ha tenido un efecto devastador para Kenia y su familia.

"Es escandaloso que una activista que ha pasado su vida haciendo campaña por la protección y el fomento de los derechos esté entre rejas en una prisión de máxima seguridad. Insto a las autoridades mexicanas a que pongan en libertad a Kenia sin demora y retiren todos los cargos contra ella. La criminalización de las protestas sociales y la difamación que sufren las personas que defienden los derechos humanos en México deben cesar", ha declarado Antonio Lara.

El asesinato de indígenas y personas que defienden la tierra y el medio ambiente es un suceso alarmantemente común en América Latina, y México es uno de los países más peligrosos del mundo para las personas activistas. CIVICUS lleva mucho tiempo mostrando su preocupación por la violencia de género en el país, ya que continúan sucediéndose ataques crueles contra periodistas mexicanas, defensoras de los derechos humanos y defensoras de la tierra.


El espacio cívico en México está clasificado como "Represivo" por el CIVICUS Monitor 

Kenia Hernández es uno de los rostros de la campaña #StandAsMyWitness, que hace un llamamiento mundial para liberar a las personas defensoras de los derechos humanos que se encuentran encarceladas injustamente.